La Iglesia Católica y la Vacuna del COVID-19
Parte III de la serie (I, II)
Padre  Jordi Rivero – 3 de octubre, 2021. Actualizado 15-10-2021
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Nuestros tiempos decisivos –III:
Iglesia católica y la vacuna COVID-19
P. Jordi Rivero, 3 de octubre de 2021
 
El Santo Padre apoya la vacuna contra el COVID-19. Su argumento depende de dos cosas: Primero los principios morales que todo católico debe abrazar: Debemos actuar con amor, para el bien común. Pero el Papa también depende de la evaluación que ha recibido sobre la seguridad y eficacia de la vacuna, que puede resultar errónea.
 
El comentario del Papa sobre las vacunas no es moralmente vinculante porque, como veremos, la Iglesia reconoce que no es su competencia juzgar la eficacia o efectividad de procedimientos médicos como el uso de vacunas; su competencia es ofrecer los principios morales para guiar nuestro discernimiento. Así que examinemos esos principios, que se encuentran en la declaración más autorizada sobre el uso de la vacuna COVID-19: La nota de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), “Sobre la moralidad del uso de algunas vacunas contra la COVID-19”, publicado por decreto papal el 21 de diciembre de 2020.
 
 
La conexión con el aborto y las condiciones para recibir la vacuna
 
La preocupación central de la CDF en este documento es la ética del uso de vacunas producidas o probadas con líneas celulares de niños abortados (los abortos tuvieron lugar hace unos 30 años y sus líneas celulares se mantienen vivas y se reproducen en el laboratorio). Basado en la santidad de la vida humana desde el momento de la concepción, la CDF afirmó que las vacunas presentan "problemas éticos", pero que existen diferentes niveles de cooperación con el aborto; el más alto es el de aquellos que hacen la decisión de utilizar las células de los fetos (compañías farmacéuticas y el gobierno), mientras que, para los que reciben la vacuna, la cooperación es pasiva y remota. y la vacuna podría usarse en buena conciencia si se cumplen las siguientes condiciones:
 
Si existe un peligro grave, como la propagación, por lo demás incontenible, de un agente patógeno grave … pueden utilizarse todas las vacunas reconocidas como clínicamente seguras y eficaces con conciencia cierta.
 
A falta de otros medios para detener o incluso prevenir la epidemia.
 
Usar las vacunas "con conciencia cierta" significa que los problemas éticos se han tomado en cuenta y se ha discernido que las condiciones mencionadas se han cumplido.
 
1 –¿Existe un peligro grave y son justificables los riesgos del tratamiento?
2 –¿Es seguro el tratamiento (cuáles son las reacciones adversas)?
3– ¿Es efectivo?
4– ¿Hay otros medios disponibles?
 
¿Se cumplen las cuatro condiciones? La CDF afirma que la Iglesia no puede juzgar:
 
No se pretende juzgar la seguridad y eficacia de estas vacunas, aun siendo éticamente relevante y necesario, porque su evaluación es competencia de los investigadores biomédicos y las agencias para los medicamentos,
 
¿Están los investigadores biomédicos y las agencias cumpliendo con su responsabilidad de decirnos la verdad? Las compañías farmacéuticas que produjeron las vacunas han demostrado su desprecio por la vida humana al utilizar líneas celulares de bebés abortados en primer lugar.
 
En 2005, la Pontificia Academia Pro Vita declaró:
 
Sigue existiendo el deber moral de continuar luchando y empleando todos los medios legales para hacer la vida más difícil a las industrias farmacéuticas que actúan sin escrúpulos y sin ética. —9 de junio de 2005, pág. 7
 
¿Estamos cumpliendo este deber moral? Desde 2005, los vínculos de las agencias de drogas con la industria del aborto y la complicidad de las agencias federales, ha aumentado. Las agencias de medicamentos siguen comprando bebes abortados de Planned Parenthood (la mayor compañía de abortos del mundo); crearon la actual epidemia de opioides; Pfizer tiene una larga historia de delitos, incluido el uso de niños nigerianos como conejillos de indias. Aquí no se trata de oponernos al uso de medicamentos —muchos medicamentos son salvan vidas— en la situación actual de corrupción, engaño y desprecio por la vida humana, la prudencia requiere que escuchemos a investigadores biomédicos que no están bajo el control del dinero del gobierno y de las agencias de drogas.
 
 
Discernir el tiempo presente
 
Para discernir el uso de la vacuna, es necesario discernir el tiempo presente. El Señor dice:
 
¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente? –Lc 12,56.
 
La inteligencia y el conocimiento de los acontecimientos actuales no es suficiente para interpretar el tiempo presente, necesitamos ser guiados por el Espíritu Santo para ver la mano de Dios y la obra del enemigo. Jesús se lamentó:
 
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste! –Lc 13,34.
 
No lo reconocieron y esa ceguera los llevó a su total destrucción. La falta de atención a los signos de los tiempos es la tragedia subyacente de la historia humana. Permite que ideologías impías infecten países enteros, arrasando a los católicos junto con el resto. Muchos ven las consecuencias en retrospectiva, pero solo un remanente fiel interpreta el presente y responde.
 
¿Eres capaz de ver que estamos en una revolución social mundial que exige el derrocamiento de todos los valores y comportamientos cristianos? Esta revolución se manifiesta en la teoría crítica de la raza, la teoría del género, la cancelación de la cultura, la abolición de los derechos civiles, el control socialista ... La revolución está derrumbando todas las instituciones mediante la coerción, el engaño, la censura y la imposición de nuevas leyes que allanan el camino hacia la tiranía del nuevo orden mundial.
 
La revolución ha hecho a la ciencia y la medicina rehenes de la política. Solo algunos ejemplos: según la Asociación Médica Estadounidense (AMA), los niños por nacer no son personas. Sus "Principios de ética médica" respaldan el aborto "de acuerdo con las buenas prácticas médicas". Dos mil trescientos sesenta y tres bebés son abortados todos los días en los EE. UU. Así es como nuestra sociedad elimina a los discapacitados y a los no deseados. Otros ejemplos: La AMA considera que las 'cirugías de afirmación de género' son 'esenciales' y apoya la exclusión del sexo en los certificados de nacimiento. Esta carencia de valores éticos abre la puerta para un enorme interés monetario.
 
El hecho de que los mandatos de COVID-19 hayan sido promulgados en el curso de la revolución actual debería alertarnos a la necesidad de un cuidadoso discernimiento. Estamos viendo las mismas tácticas de "ciencia" politizada, coacción, engaño y censura. Estamos viendo la misma aceptación ciega de la narrativa oficial y la renuencia a escuchar otras fuentes aunque sean calificadas y convincentes.
¿Como proceder?
 
¿Qué haces cuando necesitas tratamiento médico? Si eres un buen católico quieres saber los principios morales que aplican. Después vas al médico, porque solo los médicos tienen la competencia para diagnosticar. Luego vas a otro médico para una segunda opinión. No vas buscando una solución fácil, no esperas que ningún médico decida por ti. Ellos deben darte consejos para que puedas tomar una decisión informada ante Dios. A menudo sucede que los médicos no están de acuerdo. Depende de ti decidir en cuál confiar.
 
Apliquemos este proceso a la decisión sobre la vacuna.
 
La CDF nos recuerda los principios morales: Debemos actuar “no sólo (por) el deber de proteger la propia salud, sino también del deber de perseguir el bien común”. Nos dice que la vacuna puede ser recomendable si es segura y eficaz, pero también se puede rechazar “por razones de conciencia”. Nos dice que debemos “tomar las medidas, …para evitar que se conviertan en vehículos de transmisión”. 
 
Entonces acudimos a los "médicos":
 
El primer “médico” representa la opinión de las farmacéuticas, el gobierno y los medios de comunicación. Este es el "médico" al que va la mayoría a buscar información. Él no solo te aconseja que te vacunes; te coacciona. Si te resistes te castiga y te pone restricciones cada vez más severas limitando tu libertad. Te dice que esta es una “pandemia de los no vacunados,” ellos son responsables de que la gente muera. Este “médico” te dice con arrogancia que no hay una segunda opinión; él es el único que "sigue la ciencia", y todos los demás están mal informados, creen en conspiraciones o no están calificados. Como controlan los medios, si usas tu ordenador, vas a ver que sus argumentos se repiten en las búsquedas. No te dirá que los vacunados propagan el virus ni los peligros de vacunarse. Pocos médicos son expertos en vacunas, por lo que confían en lo que les dicen las autoridades y lo transmiten a sus pacientes.
 
Entonces vas al segundo “médico” que representa a los científicos, médicos y profesionales de la salud que hablan sobre los peligros de vacunarse, tanto para el paciente como para la sociedad. Son expertos en su campo; Fueron a las mismas facultades de medicina que los primeros "médicos". Sus credenciales disipan el mito creado por el primer "médico" de que los opositores a la vacuna COVID no "siguen la ciencia", pues entre ellos hay reconocidos expertos, como el Dr. Robert Malone, inventor de la vacuna de ARNm, el Dr. Peter McCullough, profesor de medicina y una de las autoridades más citadas de la Biblioteca Nacional de Medicina; el Dr. Karina Acevedo;  el Dr. Mike Yeadon, ex director científico y vicepresidente de Pfizer durante 16 años, y muchos otros. Estos hombres y mujeres están dispuestos a hablar sabiendo que corren el riesgo de ser censurados, difamados, multados, procesados y expulsados de sus trabajos. No tienen nada que ganar excepto ser fieles a su conciencia.
 
Nos muestran estudios que indican que:
 
Al final, la decisión es tuya ante Dios:
 
Si crees al primer "médico" (la narrativa oficial sobre la "seguridad" y "eficacia" de las vacunas), si crees que se trata de una "pandemia de los no vacunados", entonces, por el bien común y con conciencia cierta, deja que te vacunen.
 
Pero si los signos de los tiempos y las tácticas del primer "médico" te preocupan y te persuaden los argumentos del segundo "médico", entonces, por caridad y por bien común, puedes, con conciencia cierta, rehusar ser vacunado.
 
Es evidente para la razón práctica que la vacunación no es, por regla general, una obligación moral y que, por lo tanto, la vacunación debe ser voluntaria.  —CDF
 
Como cristianos, es primordial que, sin importar en qué “médico” confiemos, confiemos sobre todo en Cristo y no permitamos que nada nos quite los ojos de Él. La tormenta aumentará, pero dará paso al reino de la Inmaculada y el Espíritu Santo. Mantengamos nuestra mente abierta a una mayor comprensión y respetemos los puntos de vista de los demás. Cuando en enemigo plante división por algún tema, continuemos amando y siendo instrumentos de reconciliación, pero no tratemos de apaciguar renunciando a nuestra consciencia. Suframos todo unidos al amor de Cristo.
 
[1] https://johnroulac.substack.com/p/pharmas-culture-war
[2] www.ourworldindata.org