La Iglesia y la Anti-Iglesia
Parte I de la Serie
 

Estamos ahora enfrentando la confrontación final entre la Iglesia y la anti-Iglesia, el Evangelio y el anti-evangelio. Tenemos que estar preparados para pasar grandes pruebas en un futuro no muy lejano; pruebas que requerirán que estemos dispuestos incluso a entregar nuestras vidas. … ¡Cuántas veces la renovación de la Iglesia se ha producido con sangre! No va a ser diferente esta vez.  –Cardenal Karol Wojtyla.

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P. Jordi Rivero  | 12 de agosto del 2021

 

Vivimos tiempos decisivos

 
El tiempo de una persona en la tierra siempre es decisivo porque determina su destino eterno. Pero nuestros tiempos son decisivos de una manera particular, ya que no será posible, como antes, ser cristianos simplemente por tradición familiar. Hemos entrado en una nueva etapa de la batalla espiritual, un nuevo orden mundial con una ideología anticristiana agresiva. A medida que se nos presione a prácticas inmorales, cada persona tendrá que decidirse: Cristo o el mundo.
 
Seremos tentados a capitular y a justificarnos diciendo: “tenía que hacerlo o me multarían”, o “perdería mi trabajo”. No nos engañemos. Somos responsables por nuestra decisión. No hay discipulado de Cristo sin la Cruz.
 
Los cristianos han enfrentado esta encrucijada desde el principio. Cuando prendieron a Jesús, Pedro lo siguió de lejos. Su amor todavía era imperfecto y no podía vencer su miedo[1]. Otra encrucijada ocurrió cuando Enrique VIII de Inglaterra se declaró cabeza de la Iglesia. Solo un obispo en toda Inglaterra, San Juan Fisher, permaneció fiel y pagó el precio con su martirio. La aquiescencia de los demás obispos selló la división en el Cuerpo de Cristo que permanece hasta hoy. Sin embargo, por siglos, un resto fiel de sacerdotes y laicos perseveraron y muchos murieron mártires.
 
La historia nos da una lección vital: pocos permanecen en la Cruz. ¿Y nosotros? Solo si, como San Pedro, nos arrepentimos y permitimos que Jesús nos perfeccione en el amor. Es para esto que el Señor nos ha estado formando en Amor Crucificado. Necesitamos vivir nuestra identidad y misión y profundizar nuestra respuesta cada día.
 
 
¿A qué nos enfrentamos?
 
El cardenal Karol Wojtyla visitó Estados Unidos en 1976, dos años antes de ser elegido Papa. Sus palabras fueron como un relámpago en medio del espíritu festivo del Congreso Eucarístico. Él dijo:
 
Estamos ahora frente a la mayor confrontación histórica que la humanidad ha atravesado. No creo que amplios círculos de la sociedad estadounidense o amplios círculos de la comunidad cristiana se den cuenta de esto completamente. Estamos ahora enfrentando la confrontación final entre la Iglesia y la anti-Iglesia, el Evangelio y el anti-evangelio.
Tenemos que estar preparados para pasar grandes pruebas en un futuro no muy lejano; pruebas que requerirán que estemos dispuestos incluso a entregar nuestras vidas, y una donación total de nosotros mismos a Cristo y por Cristo. A través de vuestras oraciones y las mías, es posible aliviar esta tribulación, pero ya no es posible evitarla … ¡Cuántas veces la renovación de la Iglesia se ha producido con sangre! No va a ser diferente esta vez[2].
 
El cardenal Wojtyla conocía personalmente el terrible sufrimiento causado por los nazis y los comunistas y la subsiguiente esclavitud de muchos países. No hablaba a la ligera cuando nos dijo que nos enfrentamos a “la mayor confrontación histórica por la que ha pasado la humanidad”, que ahora es “inevitable” y será “con sangre”.
 
 
El enfrentamiento es entre Iglesia y anti-Iglesia
 
Las líneas de batalla están trazadas. Somos la Iglesia o la anti-Iglesia. Ahora la Iglesia es débil e infiltrada por la anti-Iglesia, pero será purificada por fuego. Debemos permanecer humildemente unidos a María, en obediencia al pie de la Cruz, siendo Uno con Él en el sufrimiento. Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) escribió sobre la Iglesia: “se hará pequeña, tendrá que empezar todo desde el principio. … Su verdadera crisis apenas ha comenzado todavía. Hay que contar con terribles sacudidas[3].”
 
El Apocalipsis describe esta batalla como la confrontación entre la Iglesia y las demandas malvadas del estado pagano. El estado está bajo el poder del "Dragón Rojo" (Apocalipsis 12) y por eso opera como la anti-Iglesia. Esta religión secular compuesta de los enemigos de Dios, adora al emperador y persigue a la Mujer (La Iglesia, María). El Apocalipsis nos advierte que la Anti-Iglesia parece ser invencible y multitudes se someten a sus demandas, pero exhorta a los fieles a perseverar ante las amenazas de martirio. Cristo conquistará al dragón y a la anti-Iglesia con un resto fiel unido a María. Estas son las almas víctimas de la Iglesia fiel que derraman su sangre y persevera durante la tribulación. La sangre de los mártires unida la de Cristo logra la victoria (Ver: el tercer secreto de Fátima[4]).
 
 
El enemigo trabaja mientras dormimos
 
Los Papas, María y los santos nos advirtieron sobre la batalla, pero pocos respondieron. Mientras tanto, la anti-Iglesia trabaja incansablemente para controlar los elementos vitales de la sociedad: agencias gubernamentales, medios de comunicación, escuelas y universidades, corporaciones, deportes e incluso los verificadores de hechos.
 
¿Cómo pueden trabajar al unísono tantas instituciones diversas para imponer efectivamente el anti-evangelio? San Pablo nos dice quién está al mando allí:
 
Nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio (Efesios 6,12).
 
Satanás necesita relativamente pocos colaboradores cercanos, aquellos venden sus almas por poder y dinero. A estos pocos, les da el poder de engañar a multitudes que son vulnerables porque sus corazones no recibieron a Dios.
 
Un ejemplo: el Viernes Santo, los principales conspiradores fueron hombres religiosos apegados a su poder y posiciones. Satanás los usó para movilizar a una turba a gritar: "Crucifícalo". Muchos de ellos habían caminado con Jesús y lo habían recibido en Jerusalén con entusiasmo, pero sus corazones permanecían cerrados.
 
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste! (Mateo 23:37).
 
Debemos estar inmersos en la Palabra y el Camino que el Señor nos ha dado, arrepentirnos y profundizar, evitar ser distraídos por el anti-evangelio que nos rodea.
 
La Pasión se repite a lo largo de la historia. Lo estamos viendo ahora: Una élite poderosa está engañando a la multitud que nos rodea, presionándonos para pensar y actuar como ellos. En otras palabras, ceder a la presión de la anti-Iglesia. La multitud es mixta: Algunos son agresivos, mientras que otros piensan que somos tontos y están tratando de "ayudarnos".
 
 
La anti-Iglesia gana el control a través del engaño.
 
El dios de este siglo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no puedan ver la luz del evangelio que muestra la gloria de Cristo”. (2 Corintios 4, 4).
 
Las mentes ciegas no aman la verdad ni los principios morales del Evangelio y se enamoran del anti-Evangelio porque les ofrece lo que anhelan. La anti-Iglesia usa ideales como cebo para engañar y esclavizar: la Revolución Francesa prometió “libertad”, “fraternidad” e “igualdad”; Los comunistas afirman estar a favor de la justicia social.
 
Hoy día el periodismo se ha convertido en propaganda. Las mentiras se repiten hasta que se aceptan como dogmas que determinan lo que está bien y lo que está mal. La anti-Iglesia nos dice que “sigamos la ciencia,” pero las personas calificadas que no apoyan su agenda no pueden hablar. No se permite una discusión honesta de los hechos. Los datos no mienten pero pueden falsificarse.
 
San Juan Pablo II nos advirtió sobre esta agenda hace 28 años:
 
Existe una gran confusión en amplios sectores de la sociedad acerca de lo que está bien y lo que está mal, y están a merced de quienes tienen el poder de crear opinión e imponerla a los demás[5].
 
“Progreso”, para la anti-Iglesia, significa desmantelar todo lo cristiano presentándolo como opresivo. Ej.: El ataque contra San Junípero Serra. La prioridad es destruir lo más sagrado: la vida humana, la familia, la sexualidad. Habiendo legalizado la masacre de los no nacidos, persigue a los niños, anulando la patria potestad para imponerles el adoctrinamiento LGTB, las teorías de género y abogar por los cambios de género.
 
La anti-Iglesia explota los males del pasado para condenar toda la historia de la nación. Reescribe libros de historia para cancelar o distorsionar todo lo que no se ajusta a su narrativa. Promete solucionar todos los problemas mediante revolución; explota la ira y la frustración para incitar disturbios; busca abolir la policía; viola nuestros derechos de religión y libertad de expresión otorgados por Dios.
 
Aquellos que objetan son acusados como terroristas, traficantes del odio, agentes de desinformación, radicales, homófobos, sexistas e intolerantes; son excluidos de la sociedad; despojados de credenciales profesionales, pierden el empleo, multados, difamados, censurados, cancelados de las plataformas sociales, incluso llevados a los tribunales y encarcelados.
 
 
El Gran Reinicio
 
El Gran Reinicio es uno de los objetivos de la oligarquía de la anti-Iglesia para establecer un Nuevo Orden Mundial. Una de sus muchas organizaciones, el Foro Económico Mundial ofrece un vistazo de sus objetivos en su sitio web:
 
El mundo debe actuar conjunta y rápidamente para renovar todos los aspectos de nuestras sociedades y economías, desde la educación hasta los contratos sociales y las condiciones laborales. Todos los países, desde Estados Unidos hasta China, deben participar, y todas las industrias, desde el petróleo y el gas hasta la tecnología, deben transformarse. En resumen, necesitamos un "Gran Reinicio" del capitalismo como la forma de hacer de este mundo un lugar mejor[6].
 
El cardenal Muller ha advertido que su objetivo es controlar "todos los aspectos de la sociedad, incluidas las prácticas religiosas y la propiedad[7].".
 
¿Es una locura pensar que unos cientos o miles de élites ambiciosas y ricas conspiran para controlar el mundo? Si crees así, no conoce la historia del mundo. El gran reinicio no es un secreto. Está bien documentado, ya que aparece en muchas publicaciones, como la revista Time.
 
Otros descartan el peligro diciendo: "no puede suceder aquí". Confían en que prevalecerá la Constitución, nuestro sistema de gobierno y el buen sentido de la gente. Son optimistas. Pero el optimismo y el pesimismo solo reflejan nuestras expectativas humanas.
 
Optimismo versus fe
 
Los cristianos somos optimistas solo si lo entendemos a la luz de la fe: Todo será para bien de los que confían en el Señor. Pero no tenemos ilusiones de un camino fácil. Jesús podría ser visto como pesimista cuando predijo Su pasión y Pedro como optimista, ya que dijo: "¡Esto nunca te sucederá!" (Mt 16,22). Pero Jesús estaba demoliendo el engañoso optimismo, nuestra vieja forma de pensar, para que podamos enfrentar la Cruz con fe y vencer con ella.
 
Sin fe, la respuesta natural es un optimismo que niega la realidad de la Cruz, y cuando eso ya no es posible, caemos en el miedo y la desesperación. El miedo permite que el diablo nos debilite y nos confunda porque perdemos de vista a Dios.
 
No tengamos miedo al “gran reinicio” de Satanás. Es una parodia al verdadero gran reinicio de Dios que se manifestará a través de Jesús: "El que estaba sentado en el trono dijo: 'He aquí, yo hago nuevas todas las cosas'[8]". Ese este reinicio el que debemos estar atendiendo mientras sufrimos el otro.
 
 
Las Escrituras nos enseñan que los caminos de Dios no son los nuestros
 
Dios nos llama a confiar en Él y renunciar a nuestros planes, incluso cuando nos parezcan seguros y lógicos. Pero, como los judíos, a veces nos desesperamos cuando vemos los carros del faraón, nos olvidamos de los milagros y queremos regresar a Egipto. Jesús a menudo probó a sus discípulos para que crecieran en la fe. Él duerme durante la tormenta, les dice que alimenten a una multitud con cinco panes, les dice que echen las redes cuando no hay peces, y que lo sigan a la Cruz.
 
El Señor ha llamado a la Comunidad de Amor Crucificado a ser sus guerreros, junto con todos aquellos que estén dispuestos a escuchar. Estos son solo dos de Sus mensajes que resumen lo que les he compartido.
 
10 de abril de 2012:
Satanás está obrando para traer su nuevo orden mundial de destrucción, pero Mi cruzada de almas víctimas poseerá el poder de Dios para aplastar la cabeza de Satanás. Sois el talón de la Reina de Cielos y Tierra. Sigue dando tu vida cada día por la misión que te he encomendado… No pierdas la esperanza en todo lo que he puesto en tu corazón. Mi cruzada de almas víctimas tendrá que sufrir mucho y formarse a la perfección en el amor para librar esta batalla feroz, pero sabed que Mi Cruz ha triunfado. Ahora, por medio de esta cruzada, tiene que triunfar en los corazones de Mi pueblo. Perseverad en el amor. Perseverad en la confianza.
 
30 de abril de 2012:
Mi pueblo se está perdiendo en la trampa de Satanás como los peces se acumulan en la red del pescador para ser sacados fuera del agua de la vida. Mi pueblo está pereciendo, acumulándose por multitudes en las redes engañosas de Satanás. Yo os he dado, pequeños míos, los tesoros del cielo contenidos en Mi camino sencillo hacia la libertad y ustedes persisten en su terquedad. Por 40 años Mi pueblo persistió en su terquedad mientras yo los guiaba hacia la nueva vida… 
 
Tú debes ser valiente pequeña mía, porque la justicia de Dios esta ahora sobre vosotros…
Un tiempo de gran oscuridad se acerca; la vida como ustedes la conocen cesará de existir.  Solamente mis almas víctimas que han entrado en la seguridad de la Cruz estarán en paz, y solamente ellas, Mis almas víctimas, serán capaces de pelear esta batalla con Mi Madre. Mis sacerdotes que no sean uno con la Palabra de la Cruz perecerán con las multitudes. Vuestra misión es aumentar Mis almas víctimas para esta batalla decisiva. Si no respondéis a este deseo de Mi Sagrado Corazón, me habréis abandonado.
 
[1] El Camino Sencillo, p. 130.
[2] K. Wojtyla, a los obispos de USA, 1976, Wall Street Journal, 9 de Nov. del 1978. Citado en El Camino Sencillo p. 409.
[3] J. Ratzinger, Fe y Futuro, http://www.opusdei.es/es-es/article/libro-electronico-fe-y-razon-segun-benedicto-xvi/.
[4] Citado en El Camino Sencillo p. 143.
[5] Homilía, Solemnidad de la Asunción, Cherry Creek State Park, Denver, Colorado, USA, 15 Agosto, 1993), w2.vatican.va
[6] https://www.weforum.org/agenda/2020/06/now-is-the-time-for-a-great-reset/
[7] Card. Muller https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=39772
[8] Ap. 21,5.