¿Por Qué la Virgen de Lourdes
Escogió una Gruta Sucia y Fangosa?

Lourdes Pinto — 17 febrero, 2022

 

La enseñanza de arriba fue inspirada por las siguientes reflexiones: 

 
Primer Clavo de nuestra crucifixión interior,
Del retiro del 2020, 4.ª Reflexión, 1.ª parte
 
"Humanidad" significa llamada a la comunión interpersonal.
  • Pero las relaciones muchas veces no son de comunión; Vivimos muchas relaciones disfuncionales y estresadas. Solo cuando nos esforzamos para que las relaciones sean verdadera comunión, se restaura nuestra masculinidad o feminidad. Es por eso que nuestro Señor enseña a Amor Crucificado a reflexionar sobre aquellas relaciones en las que no amamos por Él, con Él y en Él. Son esas relaciones las que carecen de "comunión" y, por lo tanto, nos revelan lo que está herido y distorsionado en nuestra feminidad o masculinidad.
     
  • “Decir que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios quiere decir también que el hombre está llamado a existir «para» los demás, a convertirse en un don.”
     
  • El ser persona significa tender a realizarse (el texto conciliar habla de «encontrar su plenitud»), cosa que no se puede llevar a cabo si no es «en la entrega sincera de sí mismo a los demás».
     
El ciego Mc 8, 22-26
Debemos vernos como el “hombre ciego” y ver la ceguera de toda la humanidad. Jesús revela un proceso esencial requerido para ver con los ojos de nuestro corazón la gloria de Dios ante nosotros.
  • Primero debemos estar dispuestos y desear ser sanados.
  • Debemos reconocer que estamos ciegos.
  • Entonces, debemos volvernos como un niño y dejarnos llevar de la mano de Jesús.
 
Jesús nos lleva “fuera del pueblo”, de nuestra “zona de confort”, de nuestras áreas de “experiencia”, lejos incluso de las personas con las que estamos acostumbrados a estar… Entonces Jesús le pone saliva en los ojos. Es una acción del Espíritu, inesperada, incómoda, una acción del Espíritu que es fácil de rechazar, una acción que no tiene sentido en el mundo... Sin embargo, este "acto de poner saliva" prepara nuestra alma para recibir el toque sanador de Dios. Las heridas, los desórdenes y los patrones de pecado, son tan profundos que la curación se requiere un proceso. “Jesús le puso nuevamente las manos sobre los ojos, y el hombre recuperó la vista. Así quedó curado y veía todo con claridad”. Es finalmente, a través de la intensidad de la mirada de Jesucristo, que podemos ver “todo con claridad”.
 
Es solo cuando permito que Cristo me sane, descubriendo mi ceguera, amor propio, oscuridad y quebrantos, que puedo comenzar a darme como un “don sincero”.
 
¿Qué significa darse como un "don sincero"?
 
Tienes la INTENSIDAD DE MI MIRADA.
MIRA LO QUE YO VEO Y SUFRE CONMIGO LA CONDICIÓN DEL CORAZÓN HUMANO.
 
San Pablo es un ejemplo de ser la mirada de Cristo. En Hechos 14,9, Pablo mira fijamente al cojo y sabe que tiene fe para ser sanado. Jesús nos muestra que Él no podía curar a todos; se requiere cierta disposición del corazón, la fe. La intensidad de la mirada de Jesús penetró en los corazones y se “revelaron sus pensamientos”. Pablo, en unión con el Crucificado – “porque ahora estoy crucificado con Cristo”–, ve a través de la mirada de Jesús. Mientras Pablo miraba fijamente al hombre cojo, su mirada como uno con Jesús, penetró su corazón y vio su fe.
 
La Mirada de Jesús, (Camino Sencillo, 2-D p. 50-60)
 
14. Deseo sanar tu ceguera[1] —Diario de una MDC
¿Ves la oscuridad que ha consumido los corazones y mentes de Mi pueblo; la oscuridad que está consumiendo Mi Santuario? ¿Ven tus ojos la luz de Dios que consumirá esta oscuridad o es que a ti también te ha cegado la oscuridad del mundo? Deseo sanarte de tu ceguera, para que puedas ver al Hijo del Hombre en toda Su gloria ante ti. El ver nos da esperanza. Ver es convertirse en la belleza de lo que se te revela, que es el AMOR… (14/11/11).
 
16. Mi mirada penetra toda oscuridad
—Diario de una MDC
Mi mirada está sobre cada uno de vosotros. Veo vuestras luchas; conozco vuestras pruebas; siento y sufro vuestras penas; recojo vuestras lágrimas; sufro con cada uno.
…Mi mirada está sobre vosotros; permitidme sanar vuestras heridas y purificar toda oscuridad.
Mi deseo para vosotros, Mi sed por cada uno de vosotros, es haceros Mis íconos vivos. Pequeños Míos, sufrid todo Conmigo, contemplando Mi amor crucificado, para que vuestros sufrimientos puedan perfeccionar vuestra fe y podáis llegar a ser Mis cálices vivos derramándose sobre el mundo, redimiendo, restaurando y purificando Conmigo…(11/08/12).

 

 

[1] Cf. Lc 18, 35-43, El ciego de Jericó.