Están llamados a definirse por Cristo 
Carta del Padre Jordi Rivero a los Misioneros de la Cruz

Hermanos, les escribo para animarlos y alertarlos porque ustedes son de los pocos hombres que fieles al Señor.

Los hombres han sido cegados y debilitados por el enemigo y no solo los que directamente se oponen a Cristo. También los que se consideran buenos cristianos están afectados por la corriente del mundo. Hay peligro, por lo tanto, cuando nos creernos que estamos bien.

Ustedes están luchando para proveer por las necesidades sus familias pero, ¿son capaces de guiar a sus familias a la nueva vida que Cristo desea, en la que Él es el Señor presente y actuando?. 

 

 

 

¿Tú piensas como Dios o como los hombres? ¿Tiene Cristo realmente autoridad sobre tus pensamientos, acciones, decisiones, palabras? ¿Crees que es posible que Él tenga esa autoridad? ¿Quieres que tenga esa autoridad? ¿Estás dispuesto a pagar el precio, confrontar la verdad sobre ti mismo y luchar para aplicar el poder de la Cruz a tu vida y permitir que Cristo tenga esa autoridad?

El Señor te ama y está comprometido contigo. Él quiere venir a ti, fortalecerte y guiarte como lo hizo con Pedro, Pablo y todos los santos. Pero necesitas ser humilde, reconocer tu miedo de renunciar al control, arrepentirte y recurrir a Él.

La mayoría de los hombres relegan la «religión» a sus esposas, y optan por sumergirse en los asuntos «prácticos». Estos hombres no entienden que sin una profunda unión con Cristo son ciegos y débiles. Están renunciando a su misión dada por Dios que incluye liderar, especialmente a su familia, para seguir a Cristo y vencer en la batalla que tenemos ante nosotros y que está destruyendo a las familias, a la nación y al mundo. Sin hombres pastores los lobos arrasan las ovejas.

 

Los hombres necesitan humillarse y doblar la rodilla. Los hombres necesitan permitir que Dios entre en áreas de sus corazones donde ahora no se están abriendo. Los hombres no pueden dejarse llevar por lo que quieren o sienten, ya que la voluntad y las emociones, si no están sometidas a Dios, en efecto son instrumentos por los que el enemigo nos domina. Para que los hombres sean libres deben aplicar el poder de la cruz, negarse a sí mismos y seguir a Cristo. 

Mi preocupación es por todos los hombres, pero particularmente por ustedes, Misioneros de la Cruz y por los hombres cuyas esposas son miembros de Amor Crucificado. Ustedes están constantemente en mis oraciones. Sus esposas han dado sus vidas al Señor. Esa es una gran bendición para ustedes y sus familias. ¿Son ellas un ejemplo para ustedes? Entonces, ¿cómo estás valorando ese don?

Pocos hombres son conscientes de que el Padre les ha otorgado una GRAN GRACIA y también una tremenda responsabilidad. Ustedes son los sacerdotes de sus familias, también son responsables de la nación y del mundo. USTEDES PUEDEN tener una profunda unión con Cristo y NECESITAN ser plenamente los hombres como Dios los quiere que sean. Estoy a vuestra disposición y siempre están invitados a participar en todo lo de Amor Crucificado.

En nuestro Señor Jesucristo y nuestra Madre María,

Padre. Jordi Rivero

Father@LoveCrucified.com

¿Por qué muy pocos son capaces? Porque la mayoría de los hombres cristianos le tienen miedo a Dios. No hablo de la virtud llamada «temor de Dios» por la cual somos conscientes del daño que causamos al ofenderle. Miedo a Dios es lo contrario: miedo a dejarse guiar por Dios porque queremos mantener el control.

 

No vale justificarse cumpliendo los Mandamientos, como el joven rico, mientras tenemos miedo de abrir nuestros corazones y permitir que Cristo realmente entre y reine. No vale pensar que somos «normales». Lo que es normal para el mundo está lejos de los caminos de Dios y se está alejando aun más.

 

¿Qué criterios tienes para decir: «Esto está bien», «Esto es demasiado o es muy poco» ¿Tienes razones sólidas para creer que disciernes con la mente de Cristo? Pedro amaba a Jesús pero aún seguía en control en su forma de pensar. Jesús le dijo: «¡Apártate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres» Solo después, purificado por el fuego de la cruz que él quería evitar, Pedro llega a ser un hombre nuevo.

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